Hablar del cáncer con los hijos

¿Cómo se lo digo? ¿Qué respondo si me preguntan si voy a morir? Orientaciones para explicar el cáncer a los hijos, adaptar la conversación a su edad y acompañarlos después de darles la noticia.

Dos adultos y tres niños se abrazan en un jardín
Alisa Dyson – Pixabay

Quizá todavía estés intentando asimilar el diagnóstico y ya te preocupe cómo explicárselo a tus hijos. Querrías ahorrarles el sufrimiento, pero también te da miedo que noten que ocurre algo y no entiendan qué es. Y hay una pregunta que quizá te cueste incluso imaginar, pero que sospechas que pueden hacerte: «¿Te vas a morir?».

Para hablar del cáncer con los hijos, es recomendable explicarles la verdad con palabras que puedan entender, dar la información poco a poco y concretar cómo les afectará. Los niños también necesitan saber que no han tenido la culpa, que no se les contagiará y quién los cuidará.

No hace falta resolverlo todo en una sola conversación. Lo que te propongo es abrir una puerta para que puedan volver a preguntar cuando lo necesiten.

Un resumen en vídeo

En este vídeo resumo las orientaciones para hablar del cáncer con los hijos. A continuación encontrarás ejemplos de qué puedes decirles y cómo responder a sus dudas.

¿Es mejor explicarles que tengo cáncer?

En general, sí. Es comprensible que quieras protegerlos, pero los niños pueden notar que algo ha cambiado aunque nadie les explique el diagnóstico: conversaciones que se interrumpen, visitas al hospital, cansancio o adultos preocupados. Si les falta información, pueden buscar explicaciones por su cuenta.

Decir la verdad no significa explicar todos los detalles médicos. Significa darles una explicación que encaje con lo que están viviendo, sin engañarlos. El Instituto Nacional del Cáncer recomienda hablar con honestidad y dejar espacio para las preguntas (se abrirá en una pestaña nueva). También puedes utilizar metáforas.

Puedes tomarte un tiempo para ordenar lo que sabes y lo que quieres decir. No necesitas, sin embargo, tener todas las pruebas ni todas las respuestas para empezar: «Los médicos han encontrado un cáncer. Todavía están haciendo pruebas para decidir qué tratamiento me conviene».

Cómo preparar la conversación con los hijos

Es preferible que se lo explique una persona cercana y de confianza. Si tienes cáncer, puedes hacerlo tú, con otro adulto a tu lado si eso te facilita las cosas. Si ahora no te sientes capaz de hablar, una persona cercana puede ayudarte. No es una prueba que tengas que superar sin apoyo.

Busca un momento tranquilo, sin prisas ni pantallas, en el que después podáis pasar un rato juntos. Antes de empezar, prepara tres cosas: qué sabes de la enfermedad, qué pasará en los próximos días y quién se ocupará de ellos cuando tú no puedas.

Si hay varios adultos implicados en la crianza, conviene acordar una explicación coherente. No hace falta que utilicéis exactamente las mismas palabras, pero sí evitar que uno diga que no pasa nada y otro hable de una enfermedad grave.

Un ejemplo para empezar

Este ejemplo debe adaptarse al diagnóstico, al tratamiento y a la organización real de casa:

«Tengo que explicarte algo importante. Tengo una enfermedad que se llama cáncer y está en esta parte del cuerpo. Los médicos me han propuesto un tratamiento. Algunos días quizá esté más cansado y necesite descansar. Esos días la abuela te irá a buscar al colegio. Tú no has hecho nada que provoque esta enfermedad y no se te contagiará. ¿Qué te gustaría saber?»

Después, deja espacio. Quizá te haga una pregunta, quizá quiera un abrazo o quizá diga que quiere ir a jugar. No hace falta alargar la conversación hasta que reaccione como tú esperabas.

Cómo adaptar la explicación a su edad

La edad orienta, pero también cuentan la manera de ser de tu hijo, lo que sabe del cáncer y lo que ha vivido antes. Necesitan explicaciones concretas y adaptadas a su edad, sin tener que conocer todos los detalles médicos.

  • Con los más pequeños, utiliza frases breves y concretas. Explica qué pasará hoy o mañana y quién estará con ellos. Quizá tengas que repetir la misma respuesta varias veces.
  • Con los niños en edad escolar, puedes explicar un poco más dónde está la enfermedad y para qué sirve el tratamiento. Pregunta qué han entendido: puede haber dudas que no se atrevan a expresar.
  • Con los adolescentes, ofrece información clara y pregunta cuánto quieren saber. Hablad de lo que pueden encontrar en internet —que no siempre es fiable o útil— y respeta que también necesiten amigos, intimidad y momentos en los que el cáncer no sea el centro de todo.
Dim Hou – Pixabay

¿Qué necesitan oír aunque no lo pregunten?

Hay mensajes que merece la pena decir explícitamente:

  • «No es culpa tuya.» Ni una travesura, ni una discusión, ni haber pensado algo malo han provocado el cáncer. Pero no es extraño que los niños piensen que es culpa suya.
  • «El cáncer no se contagia.» No pueden contraerlo por abrazarte o estar contigo.
  • «Habrá adultos que te cuidarán.» Concreta quién los acompañará, les preparará la cena o los ayudará con lo que necesiten.
  • «Puedes preguntar y explicar cómo te sientes.» También si están enfadados, asustados o no tienen ganas de hablar del tema ahora.

Los hijos pueden participar en pequeñas tareas adecuadas a su edad. Pero la curación no depende de su conducta, y tampoco les corresponde mantenerte animado. Una frase como «tienes que ser fuerte por mamá» puede hacer que oculten lo que sienten para no preocuparte, o que se sientan culpables si la salud de su madre empeora.

Puedes agradecerles un gesto de afecto y, al mismo tiempo, dejar que sigan siendo niños.

Cómo responder a las preguntas difíciles

No hay una respuesta que sirva para todas las familias. Estos ejemplos son puntos de partida: utiliza solo lo que sea cierto en tu situación. La respuesta debería ser siempre la verdad, incluso cuando la respuesta verdadera es «No lo sé».

«¿Te vas a morir?»

Antes de responder, puedes preguntar con calma: «¿Qué es lo que más te preocupa?». Quizá piense en alguien que murió de cáncer, o tenga miedo de quedarse solo.

La respuesta debe corresponder a lo que sabéis del pronóstico. Si el tratamiento busca curar la enfermedad, puedes decir: «Los médicos me han propuesto un tratamiento para intentar curarme. Ahora no podemos saber con seguridad cómo irá. Te iré explicando qué pasa».

Si todavía faltan pruebas: «Aún no lo sabemos. Los médicos están haciendo pruebas para saber cómo pueden ayudarme».

Cuando el equipo médico ha explicado que la persona se acerca al final de la vida, un «no lo sé» puede dejar de explicar la realidad. Hay que preparar una conversación honesta, adaptada al niño, sobre la muerte y sobre quién lo cuidará. Puedes pedir ayuda al equipo asistencial para encontrar las palabras y afrontar este momento. El Instituto Nacional del Cáncer ofrece orientaciones para hablar con los hijos sobre el cáncer avanzado (se abrirá en una pestaña nueva).

«¿Por qué te ha pasado?»

«No siempre podemos saber por qué una persona tiene este cáncer. Lo que sí sé es que no ha ocurrido por nada que tú hayas hecho, dicho o pensado.»

Esto evita atribuirle responsabilidad sin afirmar que el cáncer no tiene causas.

«¿Me pasará a mí?»

«Que yo tenga cáncer no significa que tú también vayas a tenerlo. No se te contagiará por estar conmigo.»

Si pregunta por la herencia del cáncer, no improvises una explicación médica: puedes decir que lo consultarás con el equipo que te trata.

«¿Se te caerá el pelo?»

Responde según el tratamiento previsto: «Con este tratamiento es posible que se me caiga. Si ocurre, te lo explicaré y podrás preguntarme lo que quieras». Si todavía no lo sabes, dilo. No todos los tratamientos provocan la caída del pelo.

«¿Tienes miedo?»

«Sí, a veces tengo miedo. Hablo de ello con otros adultos que me ayudan. Tú también puedes explicarme qué te da miedo.»

Reconocer una emoción no obliga a tu hijo a resolverla. Si lloras durante la conversación, puedes explicarle qué te pasa y hacer una pausa: no hace falta aparentar una serenidad que ahora no tienes.

Después de dar la noticia

Hablar del cáncer con los hijos continúa después de ese primer día. Puedes retomar el tema con una pregunta concreta: «¿Hay algo que te preocupe de las visitas al hospital?». También conviene anticipar los cambios que ya conocéis, en lugar de esperar a que los descubran solos.

Algunos niños expresan el malestar con tristeza; otros están más irritables, duermen peor o buscan más compañía. Una reacción puntual no explica toda su vivencia. Observa cómo evolucionan y si las dificultades interfieren en su vida cotidiana.

Hablar con el tutor o tutora puede ayudar a comprender cambios en el colegio. Comparte la información necesaria y, según la edad, acuerda con tu hijo qué se explicará y a quién.

Una escena para poner imágenes a la conversación

Esta escena de «Quédate a mi lado» (1998) (se abrirá en una pestaña nueva) ilustra el momento de explicar a los hijos que su madre tiene cáncer. Puede ayudarte a imaginar la conversación, sin tener que reproducirla: las palabras y las reacciones de vuestra familia pueden ser diferentes.

¿Cuándo puede ayudarte un psicooncólogo?

Quizá las orientaciones te parezcan claras, pero cuando imaginas a tus hijos delante de ti te quedas en blanco. O quizá tú y el otro progenitor no os pongáis de acuerdo sobre qué explicar. Saber qué sería recomendable no siempre hace que sea fácil llevarlo a la práctica en casa.

En estas situaciones, la ayuda psicooncológica puede servir para preparar qué decir, ajustar la explicación al momento de la enfermedad y trabajar el miedo o la culpa que te dificultan hablar del tema. Si el malestar de tu hijo persiste, se intensifica o afecta claramente al sueño, al colegio o a las relaciones, conviene valorar también qué apoyo necesita él.

No hace falta esperar a que la situación os desborde para pedir ayuda. Puedes buscar este apoyo en el equipo que os atiende o en una consulta externa especializada en cáncer.

Trabajo con padres y familiares que necesitan apoyo para afrontar estas conversaciones. Puedo atender a adultos y adolescentes a partir de unos 15-16 años.

Si necesitas ayuda para preparar esta conversación, cuéntame brevemente qué te preocupa y qué edades tienen tus hijos. Esto me permitirá valorar si mi servicio se ajusta a lo que necesitas. Ofrezco visitas online y, si prefieres venir presencialmente, en Manresa.

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Comentarios

2 respuestas a «Hablar del cáncer con los hijos»

  1. Hola, mi marido tiene cáncer y tenemos que decírselo a los niños. El problema es que por ahora tenemos muy poca información y la respuesta a muchas preguntas será no lo se. Cree usted que deberiamos esperar un poco a saber mas cosas antes de decirselo? Gracias,

    1. Joan Salvador Vilallonga

      Hola Vilma. Mi recomendación es decírselo con la información que tengan en este momento. Seguramente noten una preocupación en ustedes (sus padres), más silencios en casa, etc. Y se preguntarán el porqué. Les pueden decir que los médicos tienen que mirárselo poco a poco para poder saber más cosas. Incluso hacer una comparación, por ejemp!o, con un problema de matemáticas: hay que hacerlo poco a poco para entenderlo y que salga bien. A medida que llegue más información se la pueden dar, sobre todo la de temas que les puedan afectar, como los cambios de horarios o de rutinas, etc.
      Si necsitan cualquier cosa, no duden en contactar conmigo!
      Muchas gracias por la confianza.

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