Tipos y estadísticas del cáncer de hígado

El hígado es un órgano vital que realiza más de 500 funciones. Principalmente son funciones metabólicas (transformación de la comida y los medicamentos para que puedan ser aprovechados por el cuerpo) e inmunitarias. También purifica la sangre y almacena el hierro y el glucógeno. El 90% de cáncer de hígado son hepatocarcinoma (tumor de las células hepáticas). Aparte de esto ese órgano es uno de los que más facilmente reciben metástasis cuando un tumor en cualquier parte del cuerpo de extiende. De todos modos ésta página se centra en el tumor primario de hígado: el que tiene origen en este mismo órgano.

Estadísticas del cáncer de hígadoEl cáncer de hígado es el sexto más diagnosticado en todo el mundo, con 782.451 casos en 2012. De estos, el 71% son hombres y el 29% son mujeres. En nuestro país se diagnosticaron 5.522 casos ese mismo año, siendo el décimo por orden de frecuencia. Prácticamente siempre se diagnostica a partir de los 50 años de edad.

La supervivencia a 5 años (porcentaje de personas que siguen vivas 5 años después del diagnóstico) es difícil de determinar porque depende de muchos factores.

Prevención del cáncer de hígado

El 90% de personas con cáncer de hígado tienen una enfermedad hepática crónica previa.  Es decir, el cáncer es el último estadio de una hepatitis de larga evolución, que puede estar provocada por un virus (Hepatitis B, Hepatitis C o Hepatitis D), el consumo excesivo de alcohol, procesos metabólicos (enfermedad de Wilson o hemocromatosis) o una acumulación de grasas (hígado graso).

Con cualquiera de estas causas de hepatitis, si no se puede curar, el hígado produce una serie de cicatrices (fibrosis hepática). Posteriormente estas cicatrices se endurecen (cirrosis hepática) y, en algunos casos, pueden acabar dando lugar a un tumor. Por lo tanto la manera de prevenir el cáncer de hígado es evitando el daño hepático. Esto se puede hacer protegiéndose de las hepatitis virales (vacunándose de la Hepatitis B y evitando compartir agujas para el consumo de drogas y para tatuajes) y reduciendo el consumo de alcohol. Una vez el hígado está dañado se aconseja que el alcohol y el tabaco se eliminen completamente.

Síntomas de los tumores hepáticos

Síntomas del cáncer de hígado - Psicología en CáncerEl cáncer de hígado puede no dar síntomas hasta que está avanzado. Cuando aparecen estos signos y síntomas, son parecidos a los de la hepatitis:

  • Coloración amarillenta de la piel y de la parte blanca de los ojos (ictericia)
  • Orina de color oscuro (colúria) y heces de color muy claro (acòlia)
  • Pérdida de peso involuntaria y pérdida del apetito
  • Náuseas y/o vómitos (a veces, con presencia de sangre)
  • Dolor al lado derecho del abdomen o en la espalda. Inflamación del hígado
  • Fatiga o cansancio, insomnio y fiebre

Si aparece alguno de estos síntomas hay que ir al médico lo antes posible.

Diagnóstico del cáncer de hígado

Como la mayoría de personas con cáncer de hígado tienen una enfermedad hepática previa, el tumor se suele detectar en uno de los controles habituales que se hacen. Ante la sospecha, las pruebas que se realizan son las siguientes:

  • Análisis de sangre donde, además de los estudios habituales (glóbulos blancos, glóbulos rojos, etc) se hacen pruebas de función hepática y renal, para ver si el hígado y los riñones funcionan correctamente.
  • Prueba de Alfa-feto-proteína: El Alfa-feto-proteína (AFP) es una sustancia que producen algunos tumores. Su detección no es confirmatoria, pero ayuda a orientar el diagnóstico.
  • Ecografía: Es una prueba indolora, no invasiva y de resultado inmediato, que ayuda a ver el tamaño y la forma del hígado. Es la misma prueba que se hace a las mujeres embarazadas, y no tiene ningún riesgo asociado. En personas con un posible tumor en el hígado ayuda a ver su localización y tamaño.
  • TAC: El TAC (tomografía axial computerizada) es una serie de radiografías que, cuando se juntan, aportan imágenes de muchos puntos del hígado. La prueba no es dolorosa ni se nota ninguna molestia mientras se hace. El paciente está tumbado en una camilla y pasa por dentro de un círculo que hace las radiografías.
  • Resonancia magnética: La resonancia magnética consiste en utilizar un campo magnético para observar el hígado. El paciente se estira en una camilla que se mueve y, al pasar por el campo magnético, emite ondas de radio que ayudan a ver los órganos. La prueba tampoco resulta dolorosa, ni es invasiva. No emplea radiación.
  • Biopsia: Se introduce en el hígado una aguja con unas pinzas, con las que se extrae una pequeña muestra del hígado que luego se analiza en el laboratorio. Esta prueba sí resulta un poco dolorosa, pero se hace con anestesia local.

Tratamiento del cáncer hepático

El tratamiento del cáncer de hígado tiene muchas opciones, pero ninguna de ellas es especialmente eficaz. La opción elegida depende del estadio del tumor y del estado general del paciente. La clasificación en estadios más utilizada es la BCLC (Barcelona Clinic Liver Cancer), que determina estas estrategias terapéuticas en cada estadio:

  • Tratamiento del cáncer de hígado - Psicología en CáncerEstadio 0 (tumor localizado, muy inicial y sin síntomas): Se suele practicar cirugía para extirpar el tumor junto con un margen de seguridad alrededor para eliminar posibles células residuales. Es un tratamiento indicado si no hay factores que hagan pensar en una recaída posterior. Estos factores incluyen la cirrosis hepática y el mal funcionamiento del hígado (el 70% de personas a las que se ha extirpado el tumor tienen una recaída en los primeros 5 años).
  • Estadio A (tumor localizado, inicial y sin síntomas): También se puede aplicar cirugía, con las mismas condiciones que en el Estadio 0. Si no se puede operar existe la opción de la ablación percutánea, que es la destrucción del tumor con una inyección de alcohol (alcoholización), congelándolo (criocirugía), con microondas o con radiofrecuencia (ondas de calor). La alternativa es el trasplante de hígado, al que optan personas con determinadas condiciones: Tener menos de 65 años, que el tumor no se haya extendido, que haya una sola masa tumoral de menos de 5 centímetros, o un máximo de 3 masas más pequeñas de 3 centímetros y que no tenga otras enfermedades graves.
  • Estadio B (tumor con varios nódulos, pero sin síntomas): El objetivo es controlar el tumor, pero no eliminarlo. Se practica quimioembolización o radioembolización intra-arteriales, que consisten en aplicar fármacos o radiación en las arterias que van hacia el tumor, para impedir que éste se pueda alimentar y crecer. La quimioembolización se conoce con las siglas TACE (Transarterial chemoembolization). Se pueden hacer en combinación con quimioterapia o radioterapia.
  • Estadio C (tumores múltiples, con síntomas, y que se han empezado a extender): La primera opción es la quimioterapia, con un medicamento llamado sorafenib. El sorafenib se toma por vía oral y su función es bloquear la reproducción de células tumorales. Hasta hace pocos meses los pacientes a los que no hacía efecto el sorafenib sólo se podían beneficiar de tratamiento paliativo, porque no había más opciones. Pero ahora se ha investigado el regorafenib, que es más eficaz que el sorafenib y tiene menos efectos secundarios.
  • Estadio C (enfermedad extendida por el cuerpo, sin opción curativa): En este caso el tratamiento no es curativo, sino que se basa en el control de síntomas: el dolor, la fatiga, los trastornos digestivos, etc. Se considera que la enfermedad está tan avanzada que ningún tratamiento la puede eliminar.

Los tratamientos tienen efectos secundarios, que conviene tener presentes. De todos modos, no todos los pacientes tendrán estos efectos y, además, cada vez hay estrategias más eficaces para mantenerlos a raya.

La cirugía y el trasplante se hacen con anestesia general. Previamente se ha hecho un estudio preoperatorio, en el que se hace una analítica, un electrocardiograma (una prueba indolora y no invasiva que muestra el ritmo cardíaco en una gráfica) y una radiografía de tórax. También se firma el consentimiento informado. Se trata de un documento que firma el paciente donde explica en qué consiste la operación y qué riesgos puede tener. Este es el momento para hacer las preguntas que tengamos al médico y, éste, las responderá. También explicará las medidas previas a la intervención: horas de ayuno, higiene, etc. Es importante cumplir estas instrucciones para asegurar que la cirugía se puede hacer bien. El trasplante de hígado tiene unas condiciones especiales, que encontraréis explicadas aquí.

Las estrategias percutáneas (alcoholización, criocirugía, microondas o ablación por radiofrecuencia) son más simples, y se hacen con acompañamiento de ecografía para asegurar que el tratamiento se concentra en el tumor. En este caso también el médico le dará las explicaciones necesarias.

El sorafenib es un medicamento de quimioterapia que se toma por vía oral, en forma de pastilla. Entre sus efectos secundarios está la caída del cabello, las náuseas y vómitos, la fiebre, el cansancio y el riesgo de infecciones. Consulte a su médico sobre cómo reducir estos síntomas.

Evolución y pronóstico

El cáncer de hígado se considera de mal pronóstico. En general su tratamiento es poco eficaz: el 70% de pacientes que reciben tratamiento con cirugía tienen una recaída. Además a menudo el cáncer se suma a una enfermedad hepática previa, con sus propias complicaciones.

Se considera que el pronóstico es más favorable cuando el hígado puede continuar haciendo sus funciones, y cuando los niveles de algunas sustancias en la sangre como la albúmina o la bilirrubina son adecuados. Por lo tanto el pronóstico puede variar según el estado del hígado, independientemente del tumor. Si hay cirrosis hepática el pronóstico será más desfavorable.

Consecuencias psicológicas del cáncer de hígado - Psicología en Cáncer

Impacto psicológico del cáncer en el hígado

Durante las pruebas de diagnóstico y de seguimiento puede predominar el miedo y la incertidumbre. Se aconseja ir al médico acompañado/a por un familiar o amigo, y tomar notas de la información que dan los profesionales. Si se confirma el diagnóstico de cáncer puede pasar unos momentos en que deje de prestar atención a lo que le dicen, o se puede olvidar de detalles importantes. Por eso conviene ir acompañado/a.

También es importante hacer las preguntas necesarias, en cualquier momento e, incluso, apuntarlas en un papel para no olvidarlas. El médico le puede explicar cómo irá cada parte del tratamiento, qué efectos secundarios puede tener y cómo tratarlos, qué podrá hacer y qué no podrá hacer de sus actividades habituales, etc. Para mantener la relajación puede respirar lenta y profundamente, tomando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca.

Ante el cáncer es normal reaccionar con incredulidad, miedo, ansiedad, rabia, tristeza, etc. Las personas responden así porque saben que se trata de una enfermedad grave. Pero también hay quien responde con optimismo y esperanza, o con risas. La reacción es la manera de adaptarse y de encajar la noticia. Igualmente puede necesitar tiempo para aprender a hacer frente al tratamiento y a sus consecuencias, al impacto de la enfermedad en el entorno social y familiar, y a la manera de verse a usted mismo/a.

También es habitual preguntarse “¿Por qué a mi?“. Es una pregunta que no tiene una respuesta individual: el cáncer afecta a muchas personas, independientemente de su pasado o de su estilo de vida. No hay un motivo especial por el que le pueda ocurrir a usted o a otra persona. En cualquier caso es bueno que se dé permiso a usted mismo/a para llorar, para estar triste o para enfadarse. Incluso ante algunos consejos que le puedan dar como “ser fuerte” o “ser optimista porque todo irá bien“. Son consejos bienintencionados, pero que no ayudan a aliviar el sufrimiento. Sólo la persona que pasa por esta situación sabe realmente lo duro que es. La familia de la persona afectada también sufre, y necesita las mismas atenciones.

También puede tener que afrontar miradaspreguntas indiscretas. El hepatocarcinoma, como otras enfermedades hepáticas, aún tiene un cierto estigma: hay gente que, sin conocer su historia personal, puede asociar su cáncer al consumo de alcohol o de drogas, o a la promiscuidad. Recuerde que no tiene porque dar detalles a nadie si no lo desea. Puede responder las preguntas que quiera y negarse a responder las que no quiera.

La sexualidad en cáncer de hígado - Psicología en CáncerLa calidad de vida y las relaciones se pueden deteriorar. Esto incluye la vida sexual. Y aunque parezca que la sexualidad no es importante porque hay que priorizar el tratamiento, en realidad sí es importante si usted quiere. Cada persona da más importancia a unas cosas y menos a otras. Por lo tanto tiene derecho a buscar una solución para mejorar este aspecto de la vida en pareja. En este caso es muy importante la comunicación con la otra persona.

Si la enfermedad avanza y se descarta la posibilidad de curarse, no significa que no haya nada que hacer. Siempre puede buscar la compañía de los familiares y amigos, y destinar el tiempo a hacer las cosas que más le gustan o que quiere dejar hechas: visitar lugares nuevos, dejar un legado por los hijos o los nietos, etc. A veces el tramo del final de vida es menos difícil de pasar si la persona puede valorar que su vida ha tenido sentido.

El tratamiento paliativo es interdisciplinar e integral. Esto quiere decir que no se limita a controlar el dolor, sino que incluye la atención personalizada a cada paciente y su familia, para el control de los síntomas físicos y psicológicos. El objetivo es que la toma de decisiones y la etapa de final de vida se puedan vivir con tanta dignidad y respeto posible. El equipo incluye médicos, enfermer@s, psicólogos, trabajador@s sociales, etc.


Esta información se ha elaborado con fuentes obtenidas de la Sociedad Española de Oncología Médica, Asociación Española Contra el Cáncer, National Cancer Institute, International Agency for Research on Cancer, y aportaciones propias de la experiencia profesional en Psicooncologia.

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