Los tiempos de espera en pruebas médicas son una fuente importante de ansiedad en las personas que tienen cáncer. Los pacientes puefen tener que enfrentarse a ellas durante el diagnóstico o para los controles periódicos después de la enfermedad. En este artículo hablamos de los tiempos de espera en cáncer y de cómo reducir el sufrimiento que producen.

Artículo actualizado el 17 de febrero de 2026.
Los tiempos de espera en cáncer en la actualidad
¿Cuál es el tiempo de espera para las pruebas médicas habituales en el diagnóstico del cáncer? Al responder a esta pregunta hay que diferenciar el tiempo de espera para hacerse la prueba del tiempo de espera para saber su resultado.
Los datos siguientes son del sistema público de salud de Cataluña. En otras regiones, o en centros privados, estos tiempos de espera pueden ser distintos.
Una vez se ha hecho la prueba, deben valorarla los especialistas. Y eso hace que lo que se tarde en tener el resultado también pueda variar. Estos datos son para tomárselos con precaución.
- Para hacerse un análisis de sangre en un servicio de urgencias no hay que esperar, y su resultado puede tardar unas 2 horas. En un Centro de Atención Primaria (CAP), el tiempo para realizar la prueba es muy variable, y sus resultados se obtienen al cabo de una semana aproximadamente.
- El tiempo de espera medio para una ecografía abdominal es de 84 días (casi 3 meses). El resultado es inmediato.
- Para una colonoscopia también hay que esperar, de media, 84 días. Para su resultado no hay que esperar.
- Para una endoscopia esofago-gástrica el tiempo de espera medio es de 106 días. Su resultado también se tiene de manera inmediata.
- La espera media para una mamografía es de 53 días. Y el resultado se ve enseguida. Si la prueba sale dudosa, es habitual repitirla.
- Para hacerse una resonancia magnética el tiempo de espera medio es de 66 días.
- La biopsia se hace habiendo esperado un tiempo muy variable. Para tener su resultado hay que esperar entre 1 y 15 días, según el tipo de biopsia que deba hacerse, aunque en algunos casos se puede tener que esperar una semana más.
Edtos datos figuran en el registro de listas de espera de pruebas médicas de Cataluña correspondiente al diciembre de 2025. Se puede consultar aquí.
¿Cuánto se tarda en empezar el tratamiento del cáncer?
En nuestro país hay un circuito de diagnóstico rápido del cáncer, que se aplica a los tipos de cáncer más frecuentes: mama, colon, pulmón y próstata. Con este circuito, entre las primeras pruebas de diagnóstico y el comienzo del tratamiento no pasa más de un mes.
Sin duda es un éxito de la asistencia sanitaria, ya que ha permitido reducir los tiempos de espera en cáncer. Pero para los pacientes un mes se sigue haciendo largo.
Y ¿es verdad que si tienes cáncer te llaman enseguida? No necesariamente. El tiempo que tardan en avisar depende más de la agenda del profesional que de los resultados de las pruebas. Sólo en casos muy excepcionales, la enfermedad empeorará por el hecho de que se tarde unos días más en empezar el tratamiento.
La distorsión de la percepción del paso del tiempo

La sabiduría popular dice que, cuando una persona está bien, el tiempo se le pasa rápidamente mientras que, cuando está mal, parece que tiempo no acabe de pasar.
No sólo lo dice la sabiduría popular. Hay estudios realizados con pacientes con cáncer que lo demuestran.
Esta distorsión en la percepción del paso del tiempo es más notable si el paciente tiene un dolor que no puede aliviar. El motivo de eso es que se le añade una sensación de amenaza: «esto me duele mucho y los calmantes no me hacen nada. Y encima tengo que esperar para que me digan si es grave«.
Los profesionales pueden reducir el impacto de los tiempos de espera en cáncer
El profesor Ramon Bayés, su su libro «Afrontando la vida, esperando la muerte«, habla de cómo el médico y el paciente perciben diferente el paso del tiempo. Y recomienda que se intente reducir esta diferencia. Eso significa dedicar a los pacientes la atención y el tiempo necesarios para responder a sus preguntas, a pesar de que la agenda de visitas esté apretada. Y comprender que, a veces, los pacientes necesitan tiempo para procesar la información.
Desde el punto de vista del paciente, las pruebas de diagnóstico del cáncer se vivien con sensación de vulnerabilidad: personas desconocidas con batas de distintos colores, agujas, instrumentos, alarmas, tener que quitarse la ropa, etc. Los tiempos de espera son una fuente de ansiedad añadida.
De la misma manera, una persona que tuvo cáncer y se curó, y ahora se enfrenta al control anual, revive la angustia del momento del diagnóstico. Es evidente que el tiempo de espera no depende de los profesionales que hacen las pruebas, pero el paciente se lo pregunta a ellos porque son quienes le están atendiendo.
¿Reducir estos tiempos de espera mejora el pronóstico del cáncer? Hay pocos estudios y sus resultados son contradictorios. Pero no hay duda de que, hacerlo, tiene un papel muy positivo en mitigar su sufrimiento.
Una cosa que los profesionales sanitarios pueden hacer, si los resultados son favorables, es anticiparlos por teléfono. Por ejemplo: «Le espero en la consulta el día 19, pero que sepa que los resultados de sus pruebas no indican nada grave«.
También es importante tener en cuenta la angustia del paciente y mostrar empatía: «Comprendo que la espera se hace dura. Me sabe mal, pero eso tarda unos días, y no le puedo asegurar cuando tendremos el resultado «).
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Y qué pueden hacer los pacientes y sus familiares

Para algunos pacientes el tiempo de espera para el diagnóstico es peor que el diagnóstico en si mismo.
Durante la espera su cabeza da vueltas alrededor de la enfermedad, la gravedad, el pronóstico, etc.
Estos miedos pueden ir creciendo, por la falta de información y de puntos de referencia del paciente. Una vez le dan el diagnóstico, su cuadro pasa a tener un nombre y un tratamiento. Si la persona ya anticipaba que podía tener cáncer, es probable que, en este punto, la angustia se reduzca.
Esto que parece extraño -que el paciente esté más tranquilo después del diagnóstico que antes- se explica porque el tratamiento le da la sensación de que se está haciendo algo para curarle. En el artículo «El estado de ánimo en casa fase del cáncer» lo explico con más detalle.
Los familiares y amigos pueden validar esta preocupación (es decir, reconocer que es normal que el paciente se preocupe). Si le decimos «No sufras antes de tiempo» puede pensar que estamos quitando importancia a su problema. Y si le aseguramos que todo irá bien, le estaremos dando unas esperanzas que acabarán siendo falsas si el resultado es desfavorable.
La preocupación no es un interruptor que se enciende y se apaga. Quien espera unos resultados médicos, a ratos se puede mostrar de mal humor, o perder la paciencia, o llorar. No sólo es normal, sino que también es un derecho.
El paciente también tiene un papel relevante a la hora de pedir ayuda: sus necesidades pueden cambiar de un día a otro. Especificar a las personas del entorno qué es lo que necesita, ayudará a estas personas a darle apoyo.
Distraerse haciendo actividades
¿Los pacientes pueden reducir la angustia mientras esperan los resultados? Sí. La espera es inevitable, y es importante hacerse a la idea de que va a durar algunos días. Pero el malestar se puede aliviar. Sobre todo con la actividad. Cualquier actividad que ayude a tener la mente ocupada, reduce el tiempo que dedicamos a preocuparnos.
La mente no puede estar en blanco. Normalmente está ocupada con pensamientos puntuales, conversaciones, tareas pendientes, etc. Cuando el pensamiento desaparece, queda un vacío que se llena con lo que llamamos la preocupación principal.
La preocupación principal es la que aparece en la mente cuando esta queda libre. Puede ser positiva o negativa, y puede cambiar con el tiempo: un problema económico, un embarazo, una discusió reciente con la pareja, etc. Para quien espera un diagnóstico de cáncer, seguramente esta será su preocupación principal.
Por eso tener la mente ocupada ayudará, a ratos, a no pensar en el proceso de diagnóstico. En algunos momentos será inevitable que entren pensamientos súbitos. O que cueste concentrarse en la actividad. Pero la clave está en que esa preocupación no se convierta en un motivo para dejar de hacer coses.
¿Te has preocupado por los tiempos de espera en cáncer? Si quieres, puedes explicarlo en un comentario. Gracias por leer y compartir el artículo!


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