La Psicología Positiva es el estudio científico de las fortalezas y virtudes humanas, que permiten adoptar una perspectiva más abierta respecto al potencial humano, sus motivaciones y capacidades.

Por esto resulta útil, incluso para personas que no tienen ningun problema, ni ninguna causa por la que se les podría recomendar ir a ver a un psícólogo: simplemente quieren descubrir potencialidades que tienen escondidas y que les pueden ayudar a mejorar algunos aspectos de su vida o de sus relaciones.

Psicología Positiva en cáncer - Joan Salvador VilallongaEn cierto modo viene a ser una ampliación al estudio tradicional de la ciencia psicológica, que se ha limitado a la psicopatología: propone abrir la perspectiva de estudio para alcanzar todo el campo de la salud mental. Y el cáncer es una de las muchas áreas en las que la Psicología Positiva puede hacer aportaciones interesantes.

El papel de la Psicología Positiva en el cáncer

Hay que decir que la Psicología Positiva ha sido fuertemente criticada por atribuir omnipotencia a las personas: que “si quieres hacer algo, puedes” o que “todo es posible“. Pero debemos hacer un esfuerzo para separar dos cosas: Por un lado, el estudio científico de las potencialidades de las personas y como aplicarlas para aumentar el bienestar, incluso en momentos de crisis; por otro lado, las creencias irreales de que un pensamiento positivo provoca, milagrosamente, una vida plena y feliz.

En otras palabras: si somos serios en lo que decimos y en como lo decimos, la Psicología Positiva no es una tontería, sino un campo de estudio y aplicación que puede ayudar -y ha ayudado- a muchas personas.

La distinción es importante, sobre todo en personas con cáncer, con las que trabajo a diario. Existe un fenómeno llamado “tiranía del pensamiento positivo“, por el cual se exige a las personas que sufren que sean felices: “tienes que ser positiva para curarte“, o “sonríe para que los demás no noten que estás enfermo“. Queda claro por qué se le llama “tiranía”, ¿verdad?

Las personas con cáncer, sufren. Y decirles simplemente “no sufras” o “no te preocupes”, tiene dos problemas: Primero, que no funciona. Segundo, que parece que estemos quitando importancia a su sufrimiento, como si un cáncer no fuera motivo suficiente para preocuparse. Partimos de la base de que las personas tienen derecho a vivir su sufrimiento natural sin remordimientos.

Pero más allá de modelos que proponen que todo el mundo tiene el deber de ser tan feliz como pueda, los profesionales formados y entrenados podemos aplicar la Psicología Positiva para que una persona con cáncer descubra aspectos de si misma que no conocía. Un cáncer supone una crisis: un párate y piensa. Y lo he visto en muchas personas en mi trayectoria:

  • Una señora con cáncer de mama que descubrió que era más independiente de lo que creía. Decidió divorciarse de su marido porque estaba harta de hacer de chacha (palabra textual suya).
  • Un señor con cáncer de colon dedicó las últimas semanas de su vida a llenar una libreta con chistes para sus nietas. En uno de ellos, bromeaba sobre su propia muerte.
  • Otro señor con cáncer de páncreas quiso reconciliarse con su hermano, con el que llevaba 30 años sin hablar tras una pelea familiar.
  • Etc.

Evidentemente no todo el mundo puede beneficiarse de estas estrategias: Hay personas que no consiguen sacar nada positivo de su experiencia. Es algo normal, y sobra decir que también merecen toda la atención para que en su paso por el cáncer puedan estar, al menos, acompañados para reducir su sufrimiento.

Y tu, ¿ya has descubierto todas tus potencialidades? ¡Escríbeme!

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