Es posible prevenir el cáncer? Tal vez esta sea una de las preguntas más formuladas cuando se habla de esta enfermedad. Como en todas las patologías, agudas y crónicas, prevenir tiene más ventajas que curar: Evita el sufrimiento y permite ahorrar costes económicos y sociales. Además la prevención de las enfermedades contribuye a hacer que las personas se responsabilicen de su propia salud.

Prevenir el cáncer - Psicología en CáncerLos diagnósticos de cáncer han ido en aumento en las últimas décadas, a causa de grandes cambios en el estilo de vida: Durante el siglo XIX y los anteriores la mayoría de muertes se producían por enfermedades infecciosas (tuberculosis, viruela, etc); ahora, almenos en Occidente, gran parte de estas enfermedades se han erradicado o se pueden curar. Y la esperanza de vida también se ha incrementado. Son dos fenómenos que nos dan pistas para entender el aumento en el número de personas con cáncer: La edad avanzada de la población y el estilo de vida poco saludable.

¿Se puede prevenir el cáncer?

Es importante distinguir entre el estilo de vida (que sólo es uno) y los hábitos de vida (que son varios, y que son los que conforman el primero). Prevenir el cáncer está muy relacionado con ellos; tenemos información abundante y consistente que demuestra que llevando a cabo un estilo de vida saludable, se pueden prevenir muchos casos de cáncer. Podrían ser un poco más de la mitad, aunque los estudios no acaban de ponerse de acuerdo.

Los hábitos más importantes son estos:

  1. NO FUMAR: El primer estudio que relacionaba el tabaco con el cáncer apareció en 1950 de la mano de Doll y Hill, y todos los que han venido detrás han confirmado esta relación. El tabaco es el principal factor de riesgo para el cáncer; explica entre el 30% y el 60% de todos los casos de esta enfermedad. Eso significa que si no hubiera tabaquismo, evitaríamos casi la mitad de casos de cáncer en todo el mundo. De todos los factores de riesgo del cáncer, el tabaco es el que tiene más evidencia a favor.
  2. BEBER ALCOHOL CON MODERACIÓN: El alcohol en poca cantidad tiene efectos beneficiosos (siempre que no haya una enfermedad hepática o renal, o consumo de medicamentos ansiolíticos, o una dependencia que lo contraindique). Pero en exceso, se relaciona con los cánceres de cabeza y cuello, mama e hígado.
  3. DIETA EQUILIBRADA: Con poca presencia de grasas animales y, al menos, 4 o 5 piezas de fruta o verdura al día, además de otras fuentes de fibra. Controlar el consumo de sal. Los malos hábitos dietéticos se relacionan, sobre todo, con los cánceres del tubo digestivo (estómago, colon, hígado, etc).
  4. EJERCICIO FÍSICO: El sedentarismo contribuye al cáncer, sobre todo cuando se combina con una dieta poco equilibrada. Es importante hacer actividades que impliquen movimiento, cada día o casi cada día, y no es necesario que este movimiento sea intenso.
  5. PROTECCIÓN ANTE EL SOL: Vivimos un fuerte aumento del cáncer de piel (melanoma), por exponernos al sol sin protección y en horas de máxima insolación. Además la piel tiene “memoria” y si hemos sufrido quemaduras solares en la adolescencia podemos desarrollar un cáncer durante la edad adulta.
  6. MANEJO ADECUADO DEL ESTRÉS: El estrés perjudica el funcionamiento del sistema inmunitario -sobre todo cuando es intenso y continuado-, de manera que cuando aparece una célula anómala el organismo no puede ejercer la función de detectarla y eliminarla. Es importante encontrar fuentes de distracción ante las actividades de la vida diaria.
  7. MENOS EXPOSICIÓN A LA CONTAMINACIÓN: Viviendo en una ciudad es relativamente fácil estar expuesto a la contaminación. Su relación con el cáncer se ha demostrado recientemente. Una manera de evitar la contaminación es salir de la ciudad de vez en cuando e ir a zonas que tengan un aire más limpio, aunque solo sea por unas horas.
  8. USO DEL PRESERVATIVO: Permite evitar el cáncer de cuello de úter o el cáncer de cabeza y cuello impidiendo la transmisió del papilomavirus humano (PVH). El hecho de que exista una vacuna no justifica que se deje de utilizar el preservativo.

Como decíamos en una entrada anterior en este blog sobre los mitos relacionados con el cáncer, hasta ahora no ha habido pruebas que relacionen la enfermedad con las ondas electromagnéticas de los teléfonos móviles, las antenas o los microondas. Tampoco se ha probado que aumente el riesgo de tener cáncer el hecho de haber tenido una depresión o haberse enfrentado a una mala noticia, aunque algunas teorías apunten a esta posibilidad.

Igualmente conviene aclarar que la probabilidad de tener un cáncer se puede situar en una escala que va de 0 a 100, pero que nunca es 0 ni nunca es 100. Eso quiere decir que un estilo de vida perfectamente saludable NO GARANTIZA estar libre de cancer para toda la vida. Hay factores que no dependen del estilo de vida, como la edad o la dotación genética. Por todo esto se puede prevenir el cáncer… parcialmente.

Como siempre, espero vuestros comentarios, en este mismo apartado o, de manera privada y confidencial, en la dirección electrónica blog@psicologiaencancer.com.

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