“Mi amigo tiene cáncer y no sé como ayudarlo”. Es una situación frecuente que me encuentro como profesional. Este escenario puede dar lugar a algunas dudas sobre cómo ayudar a la persona: “¿Debo sacarle el tema? ¿Es mejor evitarlo? ¿Cómo lo hago?” La respuesta dependerá de muchos factores: del tipo de relación que tengáis (hay varios tipos de amigo), de la edad, de si una situación parecida ya se ha producido otras veces, etc. Además la pregunta “¿Cómo le ayudo?” puede tener varias respuestas según el punto de vista.

Mi amigo tiene cáncer: ¿Cómo le ayudo?

El meu amic té càncer com l'ajudo - Psicologia en CàncerEl cáncer es una enfermedad que evoluciona en fases: diagnóstico, tratamiento y recuperación; a veces, recaída con una nueva recuperación y, también a veces, final de vida y muerte. Cada una de estas fases tiene sus reacciones, y las personas las afrontan de manera diferente.

En primer lugar conviene estar atento a estas reacciones y recorsar que, de entrada, todas se pueden conseiderar “normales” cuando mi amigo tiene cáncer: la rabia, la tristeza, la desesperanza, el miedo, la negación a aceptarlo e incluso la risa. Algunas personas necesitan tiempo antes de entender qué les está ocurriendo, y reírse les ayuda a coger distancia con la realidad mientras la asumen. Además estas reacciones se pueden presentar mezcladas entre ellas, y ser muy cambiantes.

Considerar estas reacciones “normales” es fundamental para que la persona se sienta comprendida: querer darle esperanza diciéndole que “todo irá bién” (cuando en realidad no lo sabemos) o que “tienes que ser fuerte para que tus hijos no se hundan” puede hacer que piense que no le entendemos, o que estamos restando importancia a su sufrimiento.

No olvidemos que el cáncer es una enfermedad grave, que provoca cambios vitales, de prioridades y de rutinas importantes a la persona que lo sufre y a su entorno. Si además le pedimos que reprima sus sentimientos para no mostrarse débil ante los demás, le estamos aumentando la carga que ha de soportar.

mi amigo tiene cancer como le ayudo - Joan Salvador VilallongaAnte la duda de qué podemos hacer por él/ella, lo más útil es preguntárselo. Mejor no dar nada por sentado porque, como ya hemos dicho, los sentimientos y las prioridades cambian. Puede haber momentos en que necesite que le acompañemos a una visita médica, o que estemos con sus hijos o nietos mientras descansa un rato, o ir a pasear… o quedarse sólo/a. Preguntémosle si se quiere quedar sólo/a y que sepa que aceptaremos cualquier respuesta. No es que rechace nuestra compañía: es que en aquél momento es la mejor manera de ayudarle que tenemos.

Qué le podemos decir y qué no le deberíamos decir

Sobre los temas de conversación también se los podemos preguntar: es posible que necesite hablar del cáncer y su tratamiento y que no sepa cómo hacerlo porque todo el mundo evita el tema, o lo contrario: que todo el mundo le pregunte por lo mismo y necesote hablar de algo que no ten ga nada que ver. Al final, lo que más agradecen las personas enfermas es la compañía.

A la mayoría de pacientes de cáncer la preocupación por la muerte, en menor o mayor medida,  está presenta (al menos hasta que el oncólogo le dice que está seguro de que la persona se curará). Es posible que en algún momento la persona quiera hablar de la muerte, en parte porque la mayoría de su entorno intentan evitar el tema. De nuevo conviene recordar la importancia de no desviar la atención, si ésta es su preocupación en este momento.

También es recomendable intentar no comparar su situación con la de otra persona, tanto si se curó como si muró. Cada persona es única, y tiene una enfermedad y una forma de vivirle que no tiene nadie más. Las comparaciones no son útiles. Cuando mi amigo tiene cáncer, lo vive a su manera.

Evidentmente también podemos expresarle a la persona que tiene cáncer nustros miedos y nuestras dudas: que queramos mantener la entereza para ayudarla no significa que la situación no nos afecte. Podemos llorar o podemos preguntar. Si lo hacemos desde la preocupación, y no en forma de curiosidad morbosa, será bien acogido por su parte.

Diferenciar entre ayudarlo a él y ayudarnos a nosotros mismos

Todas las emociones tienen una finalidad. Cuando alguien nos da una mala noticia, o llora en presencia nuestra, nos hace sentir tristes -es lo que se conoce con el nombre de empatía-. Ésta es la finalidad: si nos sentimos tristes nos commoveremos y le ofreceremos nuestra ayuda.

Hasta cierto punto le ayudaremos porque si él/ella deja de sentirse triste, nosotros también nos sentiremos mejor. No es que sea una actitud egoísta: es que estamos programados genéticamente para que sea así. La naturaleza ha procurado varios mecanismos para que los seres vivos nos ayudemos entre nosotros, como medida para mantener las especies: Mi amigo tiene cáncer y yo quiero estar a su lado.

Pero si no ponemos límites nos puede ocurrir que queramos sosegar la tristeza del otro demasiado rápido con fórmulas que, en realidad, nos ayudan a nosotros mismos. Es lo que decíamos unas líneas más arriba sobre quitar importancia al sufrimiento. Así, es importancia intentar que la prioridad de calmarnos a nosotros mismos no pase por delante de la atención y la comprensión que merece la otra persona.

El apoyo social se ha demostrado muchas veces como un aspecto clave para ayudar a pasar por la experiencia de un cáncer: al apoyo de los amigos se suma el de la familia y, cuando es necesario, el de los profesionales de la Psicooncología.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.