Para muchas personas la Navidad es sinónimo de grandes comidas, a menudo con manjares con un alto contenido en grasas y dulces, y de permanecer en casa sin moverse demasiado. Esto puede haber roto la línea de llevar unos hábitos alimenticios saludables para cuidarse.

Recuperar la forma después de Navidad

Después de Navidad - Psicología en CáncerLa Navidad invita a tomarse un paréntesis, y tampoco es mala idea hacer de vez en cuando esta excepción. Permitirse estos caprichos ayuda a coger fuerzas y recuperar los hábitos más adelante. Pero una vez se han acabado las fechas navideñas es hora de volver a la línea más saludable. Y seguro que los remordimientos ayudan.

Recuperar la dieta será, sin duda, uno de los cambios que más nos va a beneficiar. Y podemos hacerlo de forma relativamente fácil y sin que nos cueste demasiado dinero. Hay alimentos que sacian el hambre sin llevar grasas saturadas: son aquellos con alto contenido en fibra: los frutos secos, los cereales y la fruta. Además los frutos secos son ricos en hidratos de carbono, un tipo de nutriente muy necesario en nuestra dieta porque nos proporciona la energía necesaria para llevar a cabo las actividades de la vida diaria.

La fruta, la verdura y las legumbres tampoco llevan grasas y, en cambio, tienen un alto contenido en agua: esto ayuda a hacer una limpieza para eliminar toxinas acumuladas. Además son ricos en vitaminas. Todo ello sin olvidar el resto de alimentos: carnes, huevos, pescados, y lácteos. Pero dar prioridad a frutas y verduras y a alimentos ricos en proteínas constituye una alimentación muy saludable.

Otro hábito que recomendamos recuperar es el del ejercicio físico. No hace falta practicar deportes que representen un gran gasto de energía; basta con dedicar unos 30 minutos al día a andar a paso normal, por el campo o por la ciudad. ¿Sabía que andando a paso normal (5 km/h) durante 30 minutos quemamos 120 calorías? Si además lo hacemos en pareja o con amigos, fortalecemos nuestras relaciones sociales.

Antes de iniciar cualquier dieta para perder peso, aunque haya funcionado a personas de nuestro entorno, es muy importante hablar con un experto en nutrición y dietética. Nos va a ayudar a adaptar la dieta a nuestros objetivos particulares, de manera que nos permita lograr las metas sin poner en riesgo la salud. Las dietas milagro pueden ser peligrosas, además de no producir los resultados deseados.

Si lo que queréis es perder peso, es recomendable hacerlo poco a poco. El peso que se pierde rápidamente también es más probable que se recupere rápidamente, por el llamado “efecto rebote“. Por otra parte es normal que la pérdida sea cada vez más lenta. Es decir, que la segunda semana de dieta se pierda la mitad del peso que se perdió la primera: el cuerpo va adaptando su metabolismo, y este se ralentiza cuando estamos más delgados.

En este enlace hacia el web del Consejo de Información sobre Alimentos de Europa encontraréis unas sencillas recomendaciones para mantener una dieta saludable.

Este es un artículo expresamente breve, y seguro que hay muchas más formas de recuperar los hábitos saludables que no he incluído. ¿Se os ocurre alguna otra manera? ¿Cómo lo hacéis vosotr@? Podéis dejar vuestros comentarios!

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