Cuando en una familia hay una persona con una enfermedad crónica y grave (cáncer, Alzheimer, etc), a menudo se necesita a alguien que la cuide. Puede ser un/a profesional o alguien de la misma familia. Esta última es la opción preferida por más gente, ya que permite ahorrar dinero y ganar proximidad, comodidad y confianza. Pero la tarea de la cuidadora puede ser muy estresante, y es importante que se cuide a ella misma.
Una cuidadora al lado de su madre

El trabajo de la cuidadora

El trabajo de cuidador o cuidadora puede ser muy gratificante, pero también es de los más duros que existen. Se ejerce 24 horas al día y 7 días a la semana, sin ninguna compensación (más allá de la satisfacción de estar ayudando a un ser querido). A menudo la cuidadora se pregunta sobre su valía personal («¿Lo estoy haciendo bien?«), o vive con un profundo sentimiento de soledad. También puede aparecer fatiga, sobre todo cuando hay que realizar esfuerzos físico, como levantar a la persona enferma. Todas estas son situaciones que, además, se suelen mantener durante mucho tiempo.

Con el contexto actual de crisis económica se añaden más dificultades. Los recortes en ayudas a la dependencia agravan la situación de muchas cuidadoras que se ven obligadas a dejar de trabajar para poder quedarse en casa con el familiar que tiene la enfermedad. Por lo tanto se reducen los ingresos que entran en el hogar. Lo más frecuente es que la cuidadora sea una mujer, y de la misma familia. Sin embargo, es una actividad que un hombre puede hacer igual de bien.

Cuidar a una persona con cáncer en el hogar

Cuando la enfermedad implicada és un cáncer, y este se encuentra en un estadio avanzado, la tarea de la cuidadora tiene algunas particularidades. Los síntomas de un paciente oncológico pueden ser muy cambiantes. A veces el tratamiento para el dolor, por ejemplo, no es suficiente -y esta situación provoca una gran angustia en el cuidador, que no siempre sabe qué hacer-. O pueden haber otros problemas como la tos o las caídas en el hogar.

Cuidar la cuidadora - Psicología en Cáncer

Otra situación que explican a menudo los cuidadores y cuidadoras es el miedo a dejar a su familiar solo, aunque sea por poco rato, por si le ocurre algo durante esta ausencia. Eso acaba limitando la vida social, ya que la cuidadora renuncia a sus relaciones con amigos o amigas por no moverse de al lado del enfermo.

¿Qué señales avisan de que la cuidadora sufre estrés?

Con todo esto la función que hace un cuidador conlleva una gran carga psicológica y emocional, que es bueno aprender a manejar. El estrés de la cuidadora es progresivo. Pocas veces se identifica un momento en el que «empieza»: habitualmente, poco a poco este estrés va aumentando. Hay algunas señales que pueden alertar de que este estrés empieza a ser perjudicial y que conviene tomar medidas. En esta lista no están todas, pero sí las más frecüentes:

  • Olvidos que antes no se producían, como las tomas de medicación o dónde está carpeta de las recetas.
  • Dolores de cabeza y musculares, sobre todo al cuello y en los hombros. El estrés se traduce en tensión muscular.
  • Irritabilidad, o sensación de tener menos paciencia con los demás («Estoy enfadada todo el tiempo, y a veces no sé por qué«)
  • Insomnio o despertarse varias veces durante la noche.
  • Pérdida del interés o del placer por las aficiones de toda la vida («Ya no disfruto con nada«).
  • Sensación de desbordamiento, o de no llegar a hacer todo lo que hay que hacer.
  • Abandonar el contacto con otras personas, por el hecho de estar siempre en casa. También la sensación de sentirse aislada o abandonada por los demás.
  • Cambios bruscos de peso, que puede aumentar o bajar en poco tiempo.

¿Estás haciendo de cuidador o cuidadora y notas que te ocurren algunas de estas cosas?

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¿Qué puede hacer la cuidadora para recuperar la calidad de vida?

Una de las cosas que puede hacer la cuidadora para reducir el estrés es delegar responsabilidades. No debe hacerlo todo ella sola cuando hay más personas en la familia. Algunas tareas se pueden repartir, ya sea de manera habitual o esporádica.

La cuidadora de un familiar con cáncer recibe el apoyo de una amiga

Del mismo modo es importante aprender a perdonarse los propios errores o limitaciones, aceptar que no tenemos el deber (ni podemos) llegar a todo. Y comprender que, a veces, pueden surgir tensiones entre la cuidadora y su familiar. Desde el punto de vista del enfermo la situación tampoco es fácil: su autonomía personal se ve afectada y, además tiene que admitir que alguien entre en aspectos tan intimos como la higiene.

El valor del apoyo social y profesional para los cuidadores i cuidadoras

También es bueno buscar momentos para la distracción: Cogerse un «día libre» a la semana, o un rato cada día, durante el cual se puedan hacer otras actividades como leer, ir a pasear, al cine, a cenar fuera, o a hacer un café con alguien. Aparte de distraerse también permite mantener la vida social. Cuando propongo esto a una cuidadora, casi siempre me dice «Es que estoy todo el tiempo pensando en cómo estará, y así tampoco consigo distraerme«. La solución a esto es dejar a la persona a cargo de alguien de confianza; que llame y que sepa qué hacer si ocurre algo.

El apoyo social es una de las fuentes de ayuda más importantes que se pueden tener. Igualmente se puede aprovechar alguno de estos momentos para hablar, precisamente, de la propia experiencia de cuidar a una persona. Pero hacerlo solo a veces: si se hace siempre, dificulta la distracción: No se “desconecta”. Por eso es bueno combinarlo con otras actividades que no tengan nada que ver.

Algunos/as cuidadores/as pueden llegar a tener una carga tan grande que necesitan el apoyo psicológico de un profesional. En este caso se puede consultar a los expertos, un buen recurso para mejorar la calidad de vida de la persona cuidadora. Aunque no haya ningun trastorno mental, un psicólogo ofrece un espacio donde expresar los sentimientos y emociones, y donde complementar el apoyo social que pueden ofrecer familiares y amistades. También existe la posibilidad de que algunas cuidadoras se encuentren entre ellas para compartir experiencies, hacerse compañía y aconsejarse mutuamente.

Este vídeo de 4 minutos de duración es un resumen de un documental titulado «Cuidadores”. Algunas de las frases que se oyen en él reflejan muy bien las vivencias de los cuidadores y cuidadoras.


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