Cuando una persona tiene cáncer es habitual que la gente de su alrededor quiera animarla con frases o comentarios. Pero algunas de las cosas que se dicen son inadecuadas y provocan el efecto contrario del que se busca. Aunque se digan con buena intención. En este artículo encontrarás algunas frases que una persona con cáncer no quiere oír.

Artículo actualizado el 19 de diciembre de 2025.
10 cosas que una persona con cáncer no quiere oír
1. «Ay, pobre… ¿Y ahora qué vas a hacer?»
La línea que separa le empatía de la compasión morbosa es muy fina. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro para comprender que se siente mal (que no significa sentir lo mismo). La compasión morbosa es una manera de decir «Aunque la persona con cáncer seas tú, dime que estás bien para que yo deje de sentirme tan mal«. Antes de decir cualquier cosa, hazte una pregunta: ¿Quiero ayudar a la persona que tengo delante, o quiero ayudarme a mi mismo a calmar mi propia angustia? Si te quieres ayudar a ti mismo, a lo mejor puedes buscar otra manera.
2. «Te entiendo»
No. Aunque tú también hayas tenido cáncer, o que intentes imaginarte cómo te sentirías si lo tuvieras, es difícil ponerte en su lugar. Cada persona vive su situación de manera muy personal, con sus circunstancias y sus expectativas. Sólo el paciente sabe qué significa la enfermedad para su experiencia vital.
Por eso un «te entiendo» puede parecer frívolo, a pesar de que se diga con buena intención. Lo más aproximado que puedes decir en este caso es «me parece que me hago una idea de lo difícil que debe ser eso para ti«.
3. «Tienes que ser fuerte / Tienes que ser positivo»
Sur fuerte y positivo no es un interruptor que se enciende y se apaga con el dedo. Depende de características de la personalidad (difíciles de cambiar), de cómo se han afrontado experiencias estresantes en el pasado y del pronóstico de la enfermedad. Incluso en el caso de que una persona con cáncer sea fuerte y positiva, no lo será en todos los momentos.
Forzarse a ella misma a sentirse optimista cuando no le apetece, no la ayudará. Imagínate las piedras que lleva en su mochila: la enfermedad, el tratamiento, el día a día, etc. Añadir el esfuerzo de poner buena cara cuando no le sale de manera natural, es otra piedra.
Siempre recomiendo a las personas que se den permiso a ellas mismas para estar mal cuando el cuerpo (o la mente) se lo pida. Sin remordimientos. Habrá muchos días en que se sentirán bien. Pero no deben forzarse.
4. «Un conocido mio tuvo lo mismo que tú. Murió»

Sería muy extraño que ambos hubieran tenido lo mismo. Cada persona tiene un tipo de cáncer distinto con unas características clínicas distintas. Y los tratamientos cada vez son más personalizados.
Un carcinoma de mama ductal infiltrante no es lo mismo que un carcinoma de mama lobulillar in situ. Pero ambos se llaman «cáncer de mama«.
Por otro lado, decirle «Murió» no sirve para nada, Bueno, sí: para asustarla. En realidad no sabemos lo eficaz que será el tratamiento pata ella: la eficacia depende del momento en que se ha diagnosticado la enfermedad y de cómo responde el cuerpo a la terapia. La muerte de una persona no sirve para pronosticar la muerte de otra.
5. «Prueba eso»
Todo el mundo conoce alimentos que se han señalado como la cura del cáncer: la coliflor, el limón, la leche de soja… Ojalá fuera tan fácil. En realidad no hay ningun alimento que cure el cáncer. Tampoco lo hacen las Flores de Bach, ni la homeopatía, ni la acupuntura. Por muy naturales que sean estas terapia, ninguna de ellas ha demostrado ser eficaz para curar a una persona con cáncer.
Algunas terapias pueden ayudar a controlar determinados síntomas siempre que sumen al tratamiento convencional y si el médico sabe que están practicando. Es el caso de la
6. «Podría ser peor»
Aunque el cáncer se cure cada vez más, decir a una persona que su caso «podría ser peor» le puede dar a entender otra cosa. Como que su preocupación es exagerada y que no hay para tanto. Que una persona con cáncer vea su enfermedad más o menos grave, no sólo depende del diagnóstico. También depende de las expectativas que tenga sobre el tratamiento, de los efectos secundarios o de cómo se encuentre cada día, entre otras cosas.
7. «¡Qué suerte que hayas adelgazado!»
Una persona que quiere adelgazar puede hacer una dieta mientras el resto de su vida sigue como siempre, O se hace una reducción de estómago porque quiere, se recupera unos días, y luego vuelve a la normalidad. Consigue adelgazar y lo considera un éxito porque es lo que buscaba.
Pero una persona no tiene suerte cuando pierde peso de manera involuntaria como síntoma de una enfermedad o un efecto secundario del tratamiento. Cuando ha adelgazado porque la quimioterapia le ha quitado el apetito, o porque la inactividad física le reduce la masa muscular. En estos casos adelgazar no es ningún objetivo
8. «La quimioterapia es peor que el cáncer»

Corren una serie de mitos falsos alrededor del cáncer y la quimioterqpia. Uno de los más extendidos es el que dice que la industria farmacéutica tiene interés en mantener el cáncer para poder vender más medicamentos. O el de que, lo que causa la muerte, es la quimioterapia y no el cáncer. Nada más lejos de la realidad.
La quimioterapia impide la reproducción de las células tumorales o que el tumor siga creciendo. Tiene efectos secundarios, como cualquier medicamento, pero no se daría a un paciente si no se hubiera comprobado antes, mediante ensayos clínicos, que es eficaz. De hecho, a cada persona se le da el tratamiento más eficaz de todos los que están disponibles para su enfermedad.
Por tanto, esta afirmación es, directamente, falsa. Pero no sólo eso: el paciente hace un gran esfuerzo para continuar el tratamiento a pesar de los efectos secundarios que a menudo -no siempre- aparecen: fatiga, vómitos, caída del cabello, etc. Decirle que la quimioterapia es peor que el cáncer no le ayuda a fomentar la confianza con su médico, un vínculo que es muy importante.
9. «¡Eso no lo digas ni en broma!»
Casi todas las personas con cáncer piensan en la muerte en algun momento de su proceso. Tienen miedo a morir. Cuando verbalizan el miedo, están pidiendo ayuda. Pero a menudo ven como la persona que tienen delante se estremece y no quiere ni oír hablar del tema. Si le dices «Eso no lo digas ni en broma», ¿qué le estás diciendo, realmente? «Este miedo te lo guardas, que no quiero saberlo». Te has asustado tú -algo que también es normal- y quieres quitarte de encima tu miedo.
Para el paciente es una preocupación muy importante. No es una tontería. A lo mejor, ni siquiera espera que le prometas que no morirá (algo que tampoco está a tu alcance), pero sí que le digas que estarás a su lado pase lo que pase. Si no te ves capaz de hablar de la muerte, puedes decirle «Veo que te preocupa la muerte, y te agradezco la confianza por decírmelo, pero creo que no soy la persona indicada para hablar de ello«. O le puedes recomendar un psicooncólogo que, probablemente, sabrá abordar esa cuestión.
10. «El pelo te saldrá más fuerte después»
La caída del cabello es el efecto secundario más visible de un tratamiento con quimioterapia y/o radioterapia. Afecta a la estética, la autoimagen y la autoestima, sobre todo, en las mujeres. Y el problema se produce en este momento. Es ahora que no té cabello. Decirle que lo volverá a tener más adelante, no le soluciona el problema.
Para evitar que piense que le estás quitando importancia sólo porque es cuestión de tiempo, puedes intentar ayudarla a buscar una solución: un pañuelo, un turbante, una gorra o una peluca. Pero siempre teniendo en cuenta que hay personas que prefieren, expresamente, dejar su calvicie sin tapar. Pregunta, siempre, antes.
¿Se te ocurre alguna otra frase para no decir a una persona con cáncer? Escríbela en un comentario. Y si te ha gustado el artículo, compártelo!


Deja una respuesta