Muchas mujeres que tienen cáncer de mama conocen su diagnóstico a partir de una mamograíia. El tratamiento de elección para el cáncer de mama es la cirugía del tumor (tumorectomía) o del pecho (mastectomía), que hace que el 80-90% de mujeres superen la enfermedad. Pero también conlleva un fuerte impacto psicológico. Este artículo explica cómo afrontar una mastectomía y cómo, los familiares y amigos, pueden ayudar a una mujer que se ha sometido a esta intervención.

Artículo actualizado el 12 de diciembre de 2025.
El diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama
La mamografía para la detección precoz
1 de cada 9 mujeres tendrá un cáncer de mama en algún momento de su vida. En muchos casos el cáncer se detecta gracias a los programas de detección precoz (mamografías), en los que, en Cataluña, se invita a participar, cada 2 años, a las mujeres de entre 50 y 69 años . Cuando una mujer tiene un tumor en la mama en un estadio inicial, se puede detectar gracias a la mamografía. Y esto permite que el tratamiento sea más simple y eficaz.
Recientemente la Fundación Althaia ha celebrado , en Manresa, el 25 aniversario del programa de cribado del cáncer de mama. En estos años se han realizado 236.745 mamografías y se han detectado 916 cánceres de mama en las comarcas del Bages, Berguedà, Solsonès y Moianès. Esto significa que, quien se realiza una mamografía, sólo tiene una probabilidad del 0,4% de que se le detecte un tumor.
Cirugía del cáncer de mama: mastectomía y tumorectomía
En la mayoría de casos se trata de un carcinoma que, o bien no se ha extendido, o bien lo ha hecho muy localmente. Por eso la cirugía es el tratamiento de elección. Si el tumor es muy pequeño, puede que ni siquiera se tenga que hacer quimioterapia, y que baste con una t
Con tumores un poco mayores se elige la mastectomía. La mastectomía es la extirpación total o parcial del pecho: se puede extirpar el cuadrante de un pecho, o la mitad, o un pecho entero. Cuando se extirpan ambas mamas (porque ambas están afectadas, o por el riesgo de que eso acabe ocurriendo) hablamos de mastectomía bilateral o doble. Según el grado de extensión del tumor se pueden eliminar también algunos ganglios linfáticos y parte del tejido muscular.
El ganglio centinela
Si te informas sobre cómo afrontar una mastectomía o sobre cómo es la intervención, seguramente habrás oído hablar del ganglio centinela. El estudio del ganglio centinela ayuda a ver si el cáncer de mama se ha comenzado a esparcir. Como este ganglio no se puede ver en la mamografía, se analiza durante la cirugía.
Los ganglios forman parte del sistema linfático, una red de canales que contribuyen a las defensas del cuerpo y a la eliminación de impurezas. Donde hay más ganglios es en el cuello, en las axilas y en las ingles. Estos ganglios están distribuídos en forma de cadena y conectados entre ellos, como si fueran estaciones de metro. Los líquidos que recoge el sistema linfático viajan de ganglio en ganglio.
Durante la mastectomía el cirujano inyecta un líquido al tumor, que se distribuye por todas las células. Si se detecta que el líquido inyectado llega a un ganglio linfático significa que el cáncer se ha abierto camino por él, o sea, que ha comenzado a esparcirse por la cadena linfática. El primer ganglio donde llega la sustancia es el ganglio centinela. El patólogo lo puede estudiar durante la misma intervención para ver si hay que extirpar más ganglios de la cadena.
El linfedema

El linfedema es la inflamación del brazo por la acumulación de líquido linfático. Extirpar ganglios hace que la cadena linfática se interrumpa: el líquido no puede circular y se acumula en el brazo. En este caso las recomendaciones son: no llevar ropa ajustada, cuidar bien la piel y mantenir una dieta equilibrada y baja en sal.
Además, si se ha extirpado tejido muscular, puede aparecer una limitación de los movimientos del brazo (por ejemplo, que no se pueda levantar más arriba del hombra).
En ambos casos, el consejo médico es fundamental para evitar complicaciones y recuperar la funcionalidad. El ejercicio físico es un muy buen recurso, pero hay que consultar al médico para saber cómo hacerlo.
Cómo afrontar una mastectomía
Tu pecho es una parte fundamental de tu cuerpo: contribuye a tu feminidad, a tu identidad y a tu autoimagen. Por tanto, perder el pecho, a una parte de él, deja una cicatriz visible y otra psicológica.
Es una experiencia que se suele vivir como una mutilación. A la vez es una vivencia muy personal: hay mujeres que lo aceptan más fácilmente que otras. En cualquier caso, para hacerte a la idea del cambio necesitas tiempo. Cada mujer lo hace a su ritmo.
«Después de la mastectomía siento que se ha ido una parte de mi. Me miro al espejo y me parece ver a otra persona».
Es probable que pienses que has perdido lo que te hacía atractiva y que la pareja te rechazará . La mayoría de las veces la pareja acepta el cambio y está dispuesta a ayudar. Sin embargo, puede tener miedo a decir o hacer algo inadecuado y por eso actúa con cautela. A medida que tú misma vayas asumiendo el cambio, tu pareja también lo hará.
Recuerda que la recuperación del bienestar es, en primer lugar, para ti misma. El objetivo es que te veas bien de cara a ti misma, antes de tener una buena imagen de cara a los demás.

Las reacciones emocionales más frecuentes son la rabia, la tristeza, el miedo y el asco. Son normales y es bueno que te des permiso a ti misma para experimentarlas. Que te puedas enfadar, llorar o gritar cuando el cuerpo te lo pida, quedarte sola un rato cuando quieras, etc. También te puede ayudar hablarlo con personas de confianza, con otras mujeres que también se hayan hecho una mastectomía o con profesionales de la salud. En la mayoría de hospitales hay una Unidad Funcional de Mama, con personal de enfermería con mucha experiencia para resolver las situaciones que se pueden presentar.
Para acostumbrarte a la nueva imagen existe la técnica de las aproximaciones sucesivas: Irte exponiendo poco a poco al hecho de ver -y de mostrar a los demás- la cicatriz:
- El primer día, ponte vestida ante el espejo y quédate ahí unos minutos. Sola (sin que nadie que acompañe).
- El segundo día, también sola, pasa unos minutos mirándote al espejo con ropa interior.
- El tercer día, también sola, haz lo mismo pero totalmente desnuda. Si aparece alguna reacción emocional (miedo, tristeza, asco, etc) es mejor no luchar contra ella. Que venga, déjala pasar y se irá.
- El cuarto día repite la exposición sin ropa, tocándote la cicatriz y cambiando de postura: un perfil, el otro perfil, más cerca del espejo, más lejos, etc.
- Posteriormente, cuando te sientas preparada, repite estos mismos pasos en compañía de tu pareja o de alguien de confianza.
La reconstrucción mamaria
Pasados unos meses se puede hacer una reconstrucción mamaria con una prótesis, para recuperar la forma original del pecho -algunos hospitales permiten hacer la mastectomía y la reconstrucción en la misma intervención-. Con la micropigmentación (un procedimiento parecido al tatuaje) se puede recuperar el pezón y la aréola, con un aspecto sorprendentemente real.
Hacerse, o no, la reconstrucción mamaria, es una decisión personal. Las dos opciones son igual de legítimas y merecen el mismo respeto. En este sentido, cada vez hay más mujeres que deciden no hacérsela y conservar la imagen que tienen después de la mastectomía. Y lo hacen, entre otras cosas, porque no quieren que el motivo sea presión estética que les dice que deben tener «un cuerpo perfecto». El programa Les dones i els dies, de Catalunya Ràdio, dedicó un episodio a esta cuestión [EN CATALÁN]:
En cualquier caso, la reconstrucción no es una operación de cirugía estética entendida como una «mejora». Es una recuperación del cuerpo tal y como estaba antes de la mastectomía.
Para el posible intervalo de tiempo entre la mastectomía y la reconstrucción existen soluciones provisionales que ayudan a disimular la diferencia de volumen: rellenos pàra la ropa, etc.
Cómo podemos ayudar a una mujer a afrontar la mastectomía
Las dudas sobre cómo afrontar una mastectomía no sólo las tiene la paciente. Las personas de su alrededor también se preguntan cómo la pueden ayudar.
Es importante respetar su ritmo de adaptación a la nueva situación, y permitirle experimentar -y expresar- las emociones que le vengan a cada momento. Las frases como «Deberías estar contenta de que la operación haya ido bien» o «No te preocupes, que luego te pones una prótesis y ya está» no suelen funcionar, por más buena intención que tengan. La mujer está preocupada, tiene motivos para estarlo y tiene derecho a estarlo. Quitar importancia a su sufrimiento no la va a ayudar.
Algunas cosas que puede necesitar (y que pueden variar a menudo) son:
- Que la acompañen a comprar ropa que permita disimular la cicatriz.
- Un rato de distracción, hablando de cualquier cosa.
- Alguien con quien expresar sus miedos, sus dudas, etc.
- Que la acompañen mientras explica a sus hijos por qué su cuerpo ha cambiado.
- Que no la compadezcan. Que la traten como siempre, con sinceridad (pero respetuosamente) y sin sobreprotegerla.
- Si ella lo acepta, se puede utilizar el humor para hablar de ello. El humor ayuda a quitar hierro a la situación y afrontar los temas difíciles.
- Si no sabes qué necesita, la mejor manera de saberlo es preguntárselo.
También es fundamental respetar sus decisiones, sean cuales sean. Puede necesitar un tiempo antes de ponerse desnuda delante de su pareja, puede rechazar las relaciones sexuales, puede evitar hablar del tema, etc. La ayudará saber que las cosas de harán como ella quiera, y que tendrá el apoyo que necesite cuando lo necesite.
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