Desde que la salud se ha convertido en un producto de mercado han comenzado a aparecer complementos que nos ayudan a reducir el colesterol. El colesterol es el factor de riesgo que se ha demostrado de manera más insistente como causa de enfermedades cardiovasculares, incluso más que otros factores de riesgo clásicos como la hipertensión, la obesidad, el consumo de tabaco y el sedentarismo (que también lo son).

El colesterol bueno y el malo

Colesterol bueno colesterol malo - Psicologia en cáncerEl colesterol es un tipo de grasa que se acumula en las arterias y, poco a poco, las tapa y dificulta el paso de la sangre (isquemia). Con el tiempo, si el proceso continúa, no llega suficiente sangre al corazón y aparece la angina de pecho (que provoca dolor) y, mas adelante, podría haber un infarto de miocardio (muerte de algunas células del corazón).

Pero cuando hablamos de colesterol bueno y colesterol malo, ¿a qué nos estama refiriendo? El bueno es el que se conoce con las siglas HDL (lipoproteínas de alta densidad), y contribuye a la aportación de las calorías que nuestro cuerpo necesita para su funcionamiento normal. El malo se conoce con las siglas LDL (lipoproteínas de baja densidad) y es el que provoca las alteraciones arteriales explicadas en el párrafo anterior. Ambos están presentes en nuestro organismo debido a la dieta, y lo que marca que sean beneficiosos o perjudiciales es la proporción de cada uno de ellos.

El colesterol se mide en miligramos por decilitro de sangre (mg/dl). Una persona que tiene una cantidad de colesterol LDL de 180 mg/dl se considera sana; de 180 a 200 mg/dl se encuentra en un margen de riesgo moderado. Si llega a 240 mg/dl se aconseja tomar medidas rápidamente para reducirlo. Cuando se eleva a 260 mg/dl el riesgo se considera alarmante.

Cómo podemos regular el nivel de colesterol

A parte de tomar productos de farmacia o complementos para reducirlo, con una dieta equilibrada también podemos contribuir. Hay un conjunto de medidas que hacen disminuir la cantidad de colesterol malo y aumentar la del bueno:

  1. A la hora de comer carne es mejor que sea carne blanca, que es la que procede de aves (pollo, pavo) o del conejo, que no carne roja, procedente de mamíferos como el cerdo o la ternera. La carne de estos dos últimos animales lleva grasas saturadas que son las más peligrosas cuando se acumulan. Estas grasas se reconocen muy fácilmente en la cocina porque cuando hemos usado una sartén o una plancha para cocinar, al enfriarse, se vuelven sólidos y de color blanquecino.
  2. Reducir también la pastelería, la bollería industrial, las patatas fritas de bolsa, la nata y la mantequilla.
  3. Comer frutos secos y alimentos con fibra (cereales, fruta o verdura) tiene dos ventajas: primero, “arrastran” el colesterol malo para eliminarlo; segundo, como son saciantes, evitan que sigamos comiendo cosas que a lo mejor no son tan sanas.
  4. Hacer ejercicio físico también sustituye el malo por el bueno. Caminar 30 minutos al día, 5 días a la semana a paso normal puede ser suficiente si no se quiere o no se puede hacer una actividad más intensa. El cuerpo y el estado de ánimo lo agradecerán.

¡Salud!

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