El cáncer a la tercera edad se vive de manera diferente cuando se compara con la vivencia al ser más joven. Habitualmente se diagnostica más en personas de edad avanzada (a partir de los 50 años). Pero también se encuentra en personas jóvenes y puede conllevar experiencias diferentes según la edad de quien la sufre. Con la gente mayor debe sumarse la soledad y la sensación de ser una carga para la familia.

Las dificultades relacionadas con el cáncer

El cáncer a la tercera edad - Psicología en CáncerLas dificultades más importantes que suelen aparecer cuando hay un cáncer son incredulidad (¿Por qué me ha ocurrido a mi?), rabia y tristeza. También aparece el miedo por cómo evolucionará la enfermedad o por las posibles consecuencias del tratamiento. A veces estas emociones aparecen a la vez, o cambian a lo largo del tiempo. Es importante darse permiso a uno/a mismo/a para experimentar estos sentimientos. La experiencia del cáncer es muy difícil, y es normal sentirse mal. Algunas personas del entorno nos dirán que nos animemos, que todo irá bien, pero sabemos que no es fácil.

Las particularidades del cáncer a la tercera edad

La principal diferencia en la manera como lo vive la gente mayor se suele encontrar en el apoyo social. Puede ser más difícil encontrar personas del entorno que puedan dar este apoyo. De hecho el sentimiento de soledad es una dificultad bastante frecuente en las personas mayores: las familias están muy ocupadas durante todo el día y las amistades van restringiendo su vida social. Además es frecuente que algunos amigos que nos han acompañado hayan fallecido, también a causa de la edad. De todas formas la experiencia dice que cuando una persona tiene una enfermedad grave, como el cáncer, parte del apoyo social se recupera.

La sensación de ser una carga para los demás es habitual en muchas personas con cáncer, de cualquier edad. Por ejemplo, por la demanda de que se les acomañe a las visitas hospitalarias. Pero cuando una persona está a la tercera edad esta sensación de ser una carga se incrementa. La razón es que la edad avanzada dificulta actividades de la vida diaria que una persona joven puede hacer más fácilmente. Algunos ejemplos son la movilidad, las tareas domésticas, la búsqueda de información, etc. Por otro lado a la tercera edad se ve la muerte como algo más próximo.

Convertir el cáncer en una experiencia para el cambio vital

Los últimos años el tratamiento del cáncer es cada vez más eficaz y se detecta más precozmente. Eso contribuye a hacer que la mayoría de personas con esta enfermedad se curen (actualmente, cerca del 60%). Por tanto la experiencia de haber pasado por el cáncer da lugar a unos cambios que a veces se pueden ver como oportunidades.

El cáncer a la tercera edad - Psicología en CáncerAlgunas personas a la tercera edad que han tenido una enfermedad oncológica y se han curado aprovechan esta oportunidad para cambiar aspectos de su vida. Comienzan actividades nuevas (manualidades, viajes, etc) y viven las pequeñas dificultades del día a día con menos preocupación. Esto es porque aprenden a relativizar la importancia de los problemas. También intentan pasar más tiempo con la familia y los amigos/as. Estos cambios se observan más a menudo en las mujeres que en los hombres.

Por tanto podemos ver como el cáncer es, inevitablemente, una experiencia muy difícil. Pero se puede convertir en un motivo para hacer cambios positivos en la vida de las personas de la tercera edad, si pueden ver ésta oportunidad. Es algo que no todo el mundo puede hacer, por circunstancias vitales o por experiencias pasadas. Pero que cuando se consigue puede ayudar a descubrir cosas de uno/a mismo/a que antes no conocía.

Cómo podemos ayudar a las personas con cáncer

El apoyo de les personas de alrededor ayudará a hacerlo más soportable. Poder hablar abiertamente de la enfermedad, de la preocupación por la familia, etc., ayuda a aliviar la carga. También es importante que nos indiquen cómo podemos ayudarles en cada momento: A veces la mejor ayuda que se les puede dar es hablar de la enfermedad, o ir a pasear con alguien y conversar sobre cosas que no tengan nada que ver. Otras veces les puede apetecer quedarse solos/as y en silencio, y deben poder pedirlo. Es importante que quede claro que no están rechazando nuestra compañía, sino que necesitan un rato de tranquilidad.

Se puede contar, si es necesario, con un profesional que les ayude a afrontar los cambios, buenos o malos, que vengan. Puede hacerlo el propio médico, un psicólogo experto en la ayuda a las personas con cáncer o, incluso, un guía religioso si va acorde con sus creencias. Estos apoyos también son útiles cuando el cáncer no se puede curar. En este caso la persona puede necesitar hacer un repaso de su vida y dejar asuntos listos antes de irse, como por ejemplo, asegurar el bienestar de la familia.

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