El cáncer de próstata es el más frecuente en los hombres. Aunque en la mayoría de ocasiones se cura, su tratamiento conlleva a menudo dos consecuencias con implicación psicológica: la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil. Además, por razones culturales, a muchos hombres les cuesta pedir ayuda, sobre todo si es por estas causas. El artículo presenta 10 maneras de ayudar a un hombre con cáncer de próstata.

10 maneras de ayudar a un hombre con cáncer de próstata - Psicología en Cáncer

Foto: “Worried” (autor: Alon) www.flickr.com

El hombre con cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres. En el estado español se diagnostican unos 30.000 casos cada año. Su frecuencia ha ido en aumento debido a la generalización de la prueba de detección precoz basada en el PSA (antígeno prostático específico). Pero esto no quiere decir que haya más casos, sino que se detectan algunos que antes pasaban desapercibidos.

Su tratamiento va desde la vigilancia activa (no hacer nada e intervenir sólo si se complica) hasta la combinación de cirugía, quimioterapia y radioterapia. La mayoría de personas se curan, pero la cirugía puede tener dos efectos importantes: incontinencia urinaria y disfunción eréctil (impotencia). Para el hombre con cáncer de próstata esto tiene consecuencias a nivel psicológico, sumadas a la dificultad para pedir ayuda fruto de la presión cultural.

Estos dos cambios pueden ser para toda la vida, y las soluciones sólo son parciales. Por lo tanto el hombre con cáncer de próstata necesita tiempo para adaptarse y comprensión del entorno. Está claro que estas necesidades no son exclusivas de los hombres, pero hay especificidades que sólo se encuentran en los hombres que tienen esta enfermedad. ¿Cómo podemos ayudar?

1. Acompañarle a las visitas médicas

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El tratamiento puede ser complejo y la propia preocupación por el cáncer puede hacer que el hombre con cáncer de próstata no recuerde todo lo que se le dice. Ir acompañado permite hacer las preguntas que se quieren hacer, tomar notas, resolver dudas, etc. Además algunos tratamientos como la radioterapia hacen que se tenga que ir al hospital durante muchos días.

El dolor óseo y los efectos de la cirugía también pueden repercutir en la movilidad. Por lo tanto, ir acompañado al médico no sólo es una manera de demostrar que estamos a su lado, sino también de ayudarle en los aspectos más técnicos.

2. Apoyarle en lo que decida

La toma de decisiones es una parte importante del tratamiento del cáncer. Pero a veces estas decisiones pueden parecer extrañas, o nos pueden llevar a pensar que otra opción sería mejor. Dado que él es el paciente, permitámosle que decida lo que quiera con nuestro apoyo. Igualmente, digámosle que le ayudaremos en el proceso de toma de decisiones.

Recordemos también que las decisiones tomadas pueden cambiar, porque también cambian las prioridades. Es importante que nos adaptemos a este cambio.

3. Respetar su intimidad

Vivimos inmersos en una cultura en la que a los hombres -sobre todo los de más edad- les cuesta expresar sentimientos como el miedo o la tristeza. Al margen de los beneficios que tiene cambiar esta realidad, no le podemos pedir a un hombre con cáncer de próstata que siempre ha sido reservado, que se abra. Y menos en un momento de crisis vital como el de una enfermedad oncológica.

En mi servicio de Psicología en Cáncer, como ocurre a otros profesionales, es más habitual que acuda a consulta la mujer que tiene un hombre con cáncer de próstata, que el marido en cuestión. Incluso aunque la mujer no necesite un psicólogo para ella misma. Lo deseable sería que viniera el hombre pero, si esto no es posible, intentar forzarlo cortaría definitivamente algunas vías de ayuda.

4. Normalizar sus estados de ánimo

Psicooncología del hombre con cáncer de próstata - Psicología en CáncerEs normal que el hombre con cáncer de próstata esté triste, se desanime o exprese miedo. También es normal que se pregunte, interiormente o en voz alta, si se va a morir. O si los efectos del tratamiento durarán siempre. Una manera de ayudarle es recordarle precisamente eso: que es normal que se sienta así. Este también es uno de los beneficios de la ayuda psicológica pera pacientes de cáncer.

Mostrar fortaleza para no causar preocupación en los demás, o escuchar como le dicen “No te preocupes, que seguro que no es nada” le puede hacer crecer el problema: además de tener estos sentimientos, se le añade la carga de disimularlos. En cambio, saber que cuando quiera puede hacer una pregunta, expresar una duda o ponerse a llorar -solo o con compañía- le ayudará a convivir con la enfermedad.

5. Fomentar su participación activa

En relación a lo que decíamos sobre la toma de decisiones, es importante que el hombre se convierta en un sujeto activo de su propia enfermedad y tratamiento. Que no se limite a hacer lo que dice el médico como si no tuviera voz ni voto. Ayudemosle a buscar las técnicas para recordar qué toca cada día. Que no dependa de los demás en lo que pueda hacer él solo. Que pregunte. Que busque información.

Una parte de la eficacia del tratamiento se explica por la llamada adherencia terapéutica: el cumplimiento fiel de las indicaciones del médico. Si el hombre con cáncer de próstata dispone de las herramientas para seguir el tratamiento según lo indican los profesionales de la salud, es más probable que se cure. ¡Pero cuidado! Esto no significa que debamos culparle si la estrategia terapéutica no funciona.

6. Preguntarle cómo le podemos ayudar

Al igual que ocurre con cualquier paciente oncológico, el hombre con cáncer de próstata tiene necesidades cambiantes. Hoy puede querer hacer una comida familiar, de aquellas de sobremesa interminable, y mañana querer estar todo el día solo y sin hablar con nadie. La mejor manera de saber cómo podemos ayudarle a cada momento es preguntárselo.

7. Proponerle cambios en la actividad sexual

Sexualidad y cáncer de prástata - Psicología en CáncerUna consecuencia del tratamiento quirúrgico es la disfunción eréctil o impotencia. Esta no se produce siempre, ni con la misma intensidad, ni con la misma duración. Pero afecta notablemente la imagen que el hombre con cáncer de próstata tiene de sí mismo. También afecta la forma en que cree que su mujer lo ve y, a menudo, lo mantiene en silencio delante de sus amigos, dificultando así la búsqueda de una solución.

En este punto siempre recuerdo que la sexualidad es un aspecto importante de la calidad de vida y que, si se quiere, se puede intentar arreglarlo. A veces hay que recordarlo por la idea, extendida, de que “ahora la prioridad es curarme; el sexo es lo de menos“. No hay ningún motivo para renunciar al sexo si no se quiere. Ni la edad, ni una enfermedad, ni un tratamiento.

Algunas soluciones son medicamentos o bombas de vacío, que incrementan la presencia de sangre en el pene propia de la erección. Pero también se pueden cambiar los hábitos sexuales. Por ejemplo, haciendo que la erección deje de ser un objetivo. Estamos tan acostumbrados a ponernos la erección y la penetración como metas que, cuando éstas no funcionan, quedamos muy limitados. La actividad sexual se puede abrir a prácticas para las que no son necesarias ni la erección ni la penetración: besos, caricias, tocamientos, juegos sexuales, etc. Se necesita un cierto tiempo y mucha comprensión y comunicación en pareja para hacer este cambio. Y capacidad para salirse de las costumbres y prejuicios. Un/a sexólog@ puede ayudar.

8. Ayudarle a manejar la incontinencia urinaria

El hombre con cáncer de próstata también puede tener incontinencia urinaria tras la cirugía. La medicación puede arreglarlo parcialmente, o se puede resolver con una urostomía: Un orificio en el vientre conectado a los riñones a través de un tubo, que recoge la orina en una bolsa exterior. La bolsa no se nota cuando el hombre lleva ropa, y sólo tiene que tener la precaución de vaciarla. También hay que mantener el estoma (orificio) limpio.

Pero si la función urinaria está preservada, la incontinencia implica la necesidad de ir al baño a menudo. Es posible que se tengan que cambiar hábitos, adaptar rutas en los desplazamientos para encontrar aseos, etc. Algunos hombres tienden a quedarse en casa, restringiendo así sus actividades. Sin dejar de comprender la situación, es importante que le animemos a hacer una vida lo más normal posible. Puede ser útil leer el artículo Vivir con una colostomía.

9. Mantener la discreción

Como decimos, nuestra cultura dificulta a los hombres expresar sus sentimientos, pedir ayuda, y reconocer que se tienen problemas derivados de una enfermedad o un tratamiento. Sobre todo cuando estas dificultades afectan la función sexual. Por lo tanto es importante respetar su derecho a no explicar según qué.

Aunque hay personas que muestran una curiosidad morbosa, procuremos no dar detalles sobre el hombre con cáncer de próstata a los demás, aunque sean conocidos.

10. Ayudarnos a nosotr@s mism@s

Cuidar de un hombre con cáncer de próstata - Psicología en CáncerCuidar de una persona con cáncer es una tarea difícil. Tenemos que cuidarnos a nosotr@s mism@s y limitar el impacto que esto tiene sobre nuestra calidad de vida. Intentemos tener oportunidades para salir de esta rutina: quedar con amig@s, hacer vacaciones, etc. Y pedir ayuda profesional cuando convenga. Si estamos bien nosotros, les ayudamos a estar bien a ellos.

También es importante destacar que algunos hombres reaccionan con agresividad ante el cáncer o los efectos del tratamiento. Los cambios en la autoimagen y la pérdida de funciones corporales, en un entorno social que exige fortaleza al varón, lo pueden llevar a estas conductas.

Recordémosle, si conviene, que la violencia es inadmisible en cualquier caso. Que estaremos a su lado siempre que nos trate bien. Y que se puede pedir ayuda, también, para esta problemática.


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